Si el café no tuvo una vida longeva en Cuba, aunque sigue produciéndose, lo cierto es que quien no puede quejarse porque es la protagonista absoluta de la economía de la isla es el azúcar. Así es, mientras el tabaco es una planta autóctona que los conquistadores encontraron, el azúcar fue importada aquí por ellos y rápidamente prendió en la tierra y en la sociedad al punto que hace mucho tiempo que no se piensa en economía y comercio sin ella.
Muchas veces se ha dicho que el azúcar actuó como un agente extranjerizante y que conquistó el corazón de los cubanos de cierta forma malsana, porque a partir de la proliferación de ingenios lo cierto es que los vaivenes de esta industria irían de la mano de la economía cubana. Podemos ver cómo incluso hoy Cuba trata de volcarse al turismo debido a la perdida de su único mercado: la Unión Soviética.
Cuando se descubrió el arte de refinar, en el siglo XIV, el azúcar comenzó su papel en el comercio. Pero para aquel entonces Cuba no despegaba y era mas bien un sitio de paso para los colonos que provenientes de España se iban después a vivir al continente, así que era necesario levantar alguna industria que hiciera que esta gente viera con otros ojos a la isla. Así, en 1534 a un español que vivía allí se le ocurrió pedirle permiso a Su Majestad para poder construir un ingenio y hacer trabajar a unos cuantos negros y negras en él.
Pues sí, las primeras plantaciones de la caña de azúcar datan de ese año, y cuando se hizo evidente que el azúcar podía convertirse en el producto principal de la isla, las plantaciones se expandieron por doquier. Tal vez no queden muchos ingenios en pie de aquella época pero hoy podemos ver enormes plantaciones de este néctar que son estatales y están administrados por un gobierno comunista que, según dicen algunos, carece de arte e ingenio.
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