
Al crecer la importancia del puerto habanero era evidente la necesidad de crear un sistema de avisos más eficiente; los proyectos se sucedieron desde 1816, cuando el químico norteamericano Gabriel Pendergrast sugirió montar doce reflectores capaces de ofrecer iluminación equivalente a 150 velas de sebo.
Hasta uno que pareció definitivo, el del ingeniero francés Agustín Fresnell, quien revolucionó el alumbrado marítimo de principios de los cuarenta del siglo XIX mediante lentes escalonados, una máquina rotatoria y linterna central de forma prismática octogonal.
Fue el 24 de julio de 1845, exactamente el día en que se celebraba en España el cumpleaños de Su Majestad la Reina madre, que se realizó el encendido del nuevo faro del Morro. La luz producida mediante esta linterna se divisaba a 40 millas de distancia con resplandores que duraban de 5 a 6 segundos.
Un siglo más tarde, en 1945, fue electrificado todo el sistema de alumbrado del Morro habanero. Hoy, 163 años después, la veterana fortaleza aparece en estampillas de correos, medallas conmemorativas, litografías y etiquetas en las cajas de los famosos puros habanos. Se ha convertido en un símbolo de Cuba.
Tags: Castillo de los Tres Santos del Morro, La HabanaArtículos relacionados


0 Comentarios en “El Castillo de los Santos Tres Reyes Magos del Morro (II)”