
El llamado Palacio de los Capitanes Generales se encuentra ubicado en La Habana Vieja y ocupa una manzana. Está considerado una obra arquitectónica muy importante y exponente claro del estilo barroco en Cuba. Anteriormente en el mismo sitio estaba ubicada la Catedral de la ciudad, pero las obras para su construcción comenzaron temprano, allá por 1776 cuando se hizo necesario una sede para los Capitanes Generales que eran enviados desde España para gobernar la isla.
Los planos originales del edificio corrieron por cuenta de un coronel y si bien la construcción comenzó en 1776 terminó en 1791. Entonces, este edificio que hoy alberga el Museo de la Ciudad de La Habana, es un verdadero palacio ubicado en uno de los laterales de la Plaza de Armas. Tiene forma de cuadrilátero y mide 22 metros de alto con un gran patio central y una amplia azotea. Su portal tiene 10 columnas de piedra labrada que forman a su vez nueve arcos iguales, la portada es de mármol de Carrara, adorna la entrada principal y sobre ella vemos la Corona Real española con el escudo y el collar de la Orden Caballeresca del Toisón de Oro.

Dentro y en el centro del palacio hay una estatua de Cristobal Colón vestido con un traje de la época, de mármol, y sobre un pedestal. A sus lados hay altas palmas reales y una yagruma bastante alta. La estatua no estaba originalmente pero fue traída de Italia a mediados del siglo XIX. En el mismo patio, pero a un costado, hay una placa que sirve de monumento funerario (el mas antiguo de Cuba), y otra placa más con un poema dedicado al palacio. Y claro, Martí no podía faltar así que aquí tenemos una frase suya que señala la importancia de la libertad.
Durante más de 100 años el Palacio de los Capitanes Generales fue sede del gobierno español en Cuba, pero entre 1988 y 1902 fue también sede del Gobierno Interventor estadounidense y desde ese año hasta 1920 oficio de Palacio Presidencial, más tarde Alcaldía y también como oficina del municipio. Hoy como os dije, es el Museo de la ciudad.

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