
Hace mas de 40 años se construyó en Cuba un extenso viaducto en el oriente de la isla. Su ejecución fue muy compleja, tanto que de hecho es una de las 7 maravillas de la ingeniería civil en la nación. Muchas personas llaman a esta ruta la “calzada volante” ya que el viaducto parece sostenerse en el aire a unos 450 metros sobre el nivel del mar y a lo largo de 6 kilómetros mientras corre adosado a las laderas de la loma de la montaña La Farola.
Se abrió al tránsito en 1965 y es un carretera de hormigón de seis metros de ancho. Es llamativa porque su ejecución no se hizo abriendo la montaña para extender el terraplén que ya había y en su lugar se fundió una placa volada sobre el precipicio que en su parte saliente se sostiene por gruesos pilotes de hormigón que están clavados en la roca.

Grandes máquinas, muchos trabajdores y mucho tiempo, esfuerzo y maña requirió la construcción del viaducto La Farola. Fueron 20 meses de duros días, pero desde entonces todos los autobuses o coches que van hacia Baracoa lo hacen por aquí abriendo la zona mediante una comunicación por tierra que hasta la década del ’60 fue casi imposible.
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