Dentro de la gastronomía cubana encontramos que los frijoles negros, son un símbolo de su cocina. Y es que están siempre presente en la mesa desde tiempos remotos, pues ya los aborígenes comían frijoles antes de la llegada de Colón a América. Es por ello que existe en la isla infinidad de formas para prepararlos.
Hay variantes en la condimentación que van desde ponerle culantro (o cilantro) en vez de laurel, o naranja agria en vez de vino seco. Entre los estilos más populares en su preparado están a lo Menocal, cuando se le hace el sofrito con tomates, y a lo Ricardo cuando se le añaden mejillones. También a lo Valdés Fauly que además del vinagre y el azúcar blanca (que también llevan la receta regular) se le agregan pimientos morrones encurtidos.
Los frijoles negros se comen solos o combinados en un mismo guiso con arroz, al que llaman Moros con Cristianos, que en algunas recetas se le agrega trocitos de jamón o de chicharrones. En muchas partes se comen los frijoles negros, pero no representa su plato típico. En Cuba ya conocen de la Feijoada Brasileira (frijolada brasileña) donde con el frijol negro se hace como un potaje, pues lo cocinan con carne de puerco, tasajo, butifarras de cerdo, morcillas, tocino, jamón, oreja, rabo salado, papas, además del sofrito de ajo y cebolla con aceite de oliva.
Pero eso es en otro lugar. Lo típico hay que degustarlo en Cuba.
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