
Una de las ciudades tradicionales y típicas de la isla, es Gibara, ubicada al noriente de Cuba, a más de 800 kilómetros al este de la capital y al norte de la provincia de Holguín.
Declarada Monumento Nacional en el 2004, Gibara ostenta una inconfundible imagen urbanística marcada por una cuadrícula definida por tres plazas, enlazadas por un eje principal. La encantadora pequeñez de la ciudad circunscribe en un espacio reducido inmuebles majestuosos de gran valor arquitectónico, que además cumplen funciones sociales significativas.
Sus calles muy rectas y simétricas exhiben la riqueza material acumulada principalmente durante el siglo XIX. La ciudad disfrutó años de prosperidad económica a partir del siglo XVIII debido a la actividad del puerto más importante del oriente de la Isla, principal acceso por mar a toda esa región del país.
Entre sus edificaciones más notables, ejemplos del estilo neoclásico en Cuba están la Iglesia Parroquial, la Sede del Gobierno, la Vieja Sede del Casino Español y el Teatro Colonial.
Dos interesantes museos se ubican en el centro urbano: el de Ambiente Colonial, instalado en una gran casa neoclásica edificada en 1872 y el de Historia Natural, cuyas colecciones sobrepasan las dos mil piezas y algunas se remontan a la cultura aborigen del lugar.
Muy próximo a la bahía, río arriba, se encuentra parte del patrimonio arqueológico de la localidad: el sitio “El Catuco”, asentamiento de una comunidad aborigen agro-alfarera estudiado por más de una generación de arqueólogos. Lugar donde apareció en la década del 50, el ídolo de coral, la mayor escultura ritual de ese material encontrada en Cuba.

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