En la ciudad de La Habana encontramos la bella catedral católica, uno de los sitios turísticos más frecuentados por quienes caminan por las calles de esta antigua ciudad. Este templo religioso perteneció alguna vez a la orden de los jesuitas y comenzó a edificarse en 1748 con la elevación de una pequeña ermita que estaba allí desde antes.
Parece que as primeras intenciones no eran las de construir una verdadera catedral sino un templo que sirviera como iglesia del monasterio de la orden que se estaba construyendo a su lado, pero la historia metió su pata y el destino cambió. Para 1755 la capilla se había consagrado ya cuando los ingleses atacaron la ciudad y la tomaron en 1762. Si bien esta pequeña iglesia no sufrió daños irreparables, sí los recibió la arquidiócesis ya que el obispo fue deportado a La Florida y la iglesia más grande de la ciudad, la Iglesia de San Francisco, fue confiscada por los invasores.
Debido a todo esto era lógico que la iglesia que estaba construyéndose se dedicara a congregar a la comunidad católica de La Habana y fuera convertida en la próxima catedral. Posteriormente los jesuitas fueron expulsados de toda la América española y la arquidiócesis se quedó con la iglesia y el convento y en 1793 la iglesia fue elevada a catedral. Desde hace muchos años se la llama la Catedral de Colón, aunque en realidad eran los restos de su hijo los que descansaban allí y no los del famoso almirante, restos que después de la guerra contra Estados Unidos fueron llevados a España.
Sí, no es una iglesia la amr de grande para ser catedral, pero detrás suyo tiene una sacristía enorme que aporta su grandeza y podemos verlo claramente en todas las postales de la ciudad.
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