La tradición de la Navidad en Cuba difiere de los demás países hispanoamericanos debido a la política de Estado que mantuvo el gobierno comunista de Fidel Castro. Recien en 1998, el gobierno reconoció oficialmente la Navidad en Cuba, luego de la visita del Papa Juan Pablo II. Es por ello que los cubanos celebran esta fecha religiosa con moderación y menos algarabía que en el resto del mundo.
Las calles, plazas y casas están miy poco adornadas con motivos navideños y son pocas las familias que se intercambian regalos, no se lanzan fuegos artificiales ni luces de bengala ni se celebran cenas con pavos rellenos. No hay Santa Claus acariciando niños, ni entusiastas navideños cantando villancicos o recolectando dinero para los necesitados.
Igualmente, pocas personas envían tarjetas navideñas a parientes o amigos. Y llama la atención para el visitante que hay pocos arbolitos de Navidad se observaban en las viviendas de los barrios populares de La Habana. Las decoraciones rojas y verdes se limitan casi exclusivamente las zonas de extranjeros, como el casco histórico, los hoteles y las áreas de embajadas.
La tradición de reunirse con los seres queridos, en cambio, no se perdió, incluso entre aquellos que se definen como poco religiosos. Los cubanos religiosos, no obstante, no se desaniman por el alicaído espíritu navideño de los demás. El día 24 van a misa en las iglesias y se reúnen en las casas y degustan la comida, basada en lechón y arroz congrí.
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