
La provincia de Las Tunas, en la porción oriental de la mayor de Las Antillas, se erige hoy como una nueva pieza en el sector turístico cubano, con numerosas opciones de playa, naturaleza, cultura e historia. Entre los 265 kilómetros de costa del mencionado territorio se localizan hasta 35 playas vírgenes de excelente calidad, complementadas con aguas cristalinas, barreras coralinas y arenas blancas.
Pero, al margen de la belleza de su naturaleza y geografía, destacamos las costumbres de sus habitantes, llamados “tuneros“. Y cabe destacar que los tuneros son laboriosos y, por eso, casi toda la población económicamente activa trabaja en las más diversas ocupaciones: la industria, los servicios gastronómicos el comercio, la agricultura, la docencia, la cultura, el deporte y muchas más.
Este es un pueblo hospitalario; los hombres y mujeres son afables, solícitos y sienten placer cuando ofrecen ayuda a alguien, se muestran alegres y actúan con sencillez en cualquier obra por muy importante que sea.
Los habitantes de la localidad llevan el patriotismo en la sangre, lo cual les viene del Mayor General Vicente García, el tunero que se alzó en armas contra los españoles el 13 de octubre de 1868, solo tres días después que lo hizo Carlos Manuel de Céspedes en la vecina zona de Bayamo.
Durante 10 años permaneció Vicente García en la manigua cubana peleando contra los colonialistas con el fin de lograr la independencia de Cuba del dominio peninsular, mas factores objetivos y subjetivos impidieron alcanzar tales propósitos en la llamada Guerra Grande.
Los tuneros son muy aficionados a los juegos de pelota, pocos estadios del país tienen la concurrencia que exhibe el de Las Tunas en la temporada beisbolera aunque el equipo local no tenga una buena posición respecto a los demás conjuntos.
En esta región, los hombres y mujeres muestran una particular predilección por las rancheras, los corridos y los guapangos mexicanos, música que llegó a esta zona en la década del 40 del siglo pasado, principalmente con las películas de la época de oro del cine azteca.
Del mismo modo son amantes del rodeo; en la pista, los vaqueros retan a los toros ya sea para derribarlos por la cola o para permanecer ocho segundos sobre su lomo como estipula el reglamento; en ello, los honores no siempre son para el jinete, pues este muchas cae al suelo antes del tiempo establecido.
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la verdad me encantaria conocer ese bello pais por que se mira que su gente es muy amable y sus costumbres muy lindas que bello lugar ojala que se conserve para siempre inprecionante