
La belleza de las costas y cayos que rodean la ciudad de Nuevitas, se proyecta actualmente como un fuerte atractivo turístico, al unirse a la naturaleza, el potencial económico y la imaginación de los tiempos modernos.
Por la cercanía al Canal Viejo de Bahamas, presentan una flora y fauna ricas, con especies y variedades autóctonas que imprimen a la zona características peculiares.
Así encontramos en la Bahía de Nuevas Grandes, el Cinturón Híbrido de Holguín, en el que ocurren alteraciones en el color, tamaño y conducta de las aves; allí anidan la sevilla, la corúa y los flamencos y habita el manatí, mamífero cubano casi extinguido.
En los tres islotes de la Bahía de Nuevitas, denominados “ballenatos”, pululan el reptil ciclura nubila nubila y la lagartija anolis jubar ballaenarum, variedades endémicas estrictas.
La faja costera de Sabinal presenta una estratificación única, con varias plantas típicas y en ella se localiza la población más occidental de la polymita picta cubensis. Abundan animales como jutías, jicoteas, venados, cerdos y bovinos silvestres y plumíferos.
En Cayo Guajaba encontramos el mayor número en América Latina de macacus artoydes de vida libre y con reflejos condicionados creados, además de cocodrilos y cobos. En Romano – segundo cayo en extensión del archipiélago cubano y único territorio del Sabana-Camagüey donde crece la Palma Real – reside una raza especial de caballos salvajes, surgida de una manada que arribó alrededor de 1700.
También se localizan en esta área antílopes negros y de la india y un extremo de la población de grus canadensis nesiotes, grullas de la América del Norte. Además de la riqueza pesquera de la zona en especies comestibles como el pargo, la cherna, la langosta y el carey, existe un gran arrecife coralino que se extiende al norte de los cayos Sabinal y Guajaba.
Historias, tradiciones y leyendas surcan también las costas nueviteras, al norte de Camagüey.
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