Os hemos hablado de las características de la gastronomía cubana. Si viajáis a la isla tenéis que estar dispuestos a comer arroz, mucho arroz, frijoles, verduras y pescado pues esa es la base de su dieta. Lo cierto es que veréis costumbres que os llamarán la atención y que tienen que ver con el sistema de gobierno y administración cubanos.
Por ejemplo, salvo los restaurantes caseros llamados “paladares” todos los demás son propiedad del estado y para sentarse en una de sus mesas hay que esperar largo rato. Estos paladares no son baratos y en general ningún restaurante lo es, así que hay que buscar pizzerias o sitios que trabajen con moneda nacional y no con dólares. La opinión general es que es un país caro, incluso para el turista.
Con respecto al menú, bueno, debido a la reducción en las importaciones y de la producción industrial, está formado más que nada por alimentos cultivados en la isla, por eso priman el arroz y los frijoles, las patatas, los tomates, plátanos, mandiocas y boniatos. Hay huevos y claro, encontramos maíz y todos sus derivados. Con respecto a la carne, escasea, esa es la realidad. Hoy el cerdo asado es más una excepción dedicada a las fiestas y ocasiones especiales y no es fácil conseguirlo.
Pero Cuba es una isla, entonces los pescados y mariscos también están presentes en la mesa y lo mismo las frutas tropicales que tan bien crecen allí, los mangos, aguacates, guayabas, naranjas, limones, papayas y piñas. Podéis pensar que hay variedad pero lo cierto es que para el cubano el sistema de racionamiento en el que vive últimamente se ha complicado mucho: antes la ración era equitativa y alcanzaba para cubrir las necesidades de la población pero ahora con la difícil situación económica hay artículos como el jabón y la carne que directamente han desaparecido.
Como turistas empero observareis esto desde la acera de enfrente, pues con dólares o euros lo cierto es que podéis acercaros a una de las “tiendas de dólares” que están siempre bien abastecidas, pero no dejará de llamaros la atención y daros un poco de pena cuando algún cubano os cuente que no tiene jabón o dentífrico en su casa.
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