Esta es la ciudad de Trinidad. Como detenida en el tiempo, nos Triniregala al visitante los extraordinarios encantos de una vivaz ciudad-museo enclavada entre el mar y la montaña. La urbe ha sabido combinar los quehaceres de la vida actual con las innumerables riquezas legadas desde la fundación de la villa. Sus hoteles, restaurantes, comercios y demás comodidades de la vida moderna han ocupado su espacio sin que Trinidad deje de ser una auténtica ciudad colonial.
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