Todos los lugares del mundo tienen un rincón de visita obligada y La Habana no podía ser una excepción. El Malecón de la capital cubana, es el muro de piedra más buscado por los visitantes; donde las olas rompen a lo largo del espigón de esa vía y que une las principales arterias de la ciudad y sitio de obligada referencia para el descanso y la recreación.
Se extiende desde la entrada de la Bahía de La Habana -al este-, por espacio de unos cinco kilómetros hacia el poniente en paralelo a la irregular línea costera. Además de su belleza, el Malecón habanero constituye una pieza clave en el orden vial de la ciudad : cuenta con sus seis carrileras (tres en cada dirección) que permite una circulación fluida.
Sin duda es el lugar que es el reflejo fiel de la vida de sus habitantes y para los visitantes y pobladores locales, el “muro del Malecón” es también el sitio preferido para escapar del calor nocturno que caracteriza el verano en la mayor de la isla.
Y no debe llamarte la atención de encontrarte con muchas familias que acuden nada mas que paravrelajarse, ver los numerosos barcos que cruzan en el horizonte o hasta para disfrutar de una graa velada al son de un grupo musical.
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